El buey solo bien se lame.
El prójimo no es tu hermano, ni tu amante.
El prójimo es un competidor, un enemigo,
un obstáculo a saltar o una cosa para usar.
El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar:
a muchos los condena al hambre de pan…
y a muchos más condena al hambre de abrazos…
Eduardo Galeano
